
El operador discreto
Por Vianey Fernández Muciño
Las aspiraciones presidenciales de Ernesto Cordero obligaron al presidente Felipe Calderón a realizar, de nueva cuenta, cambios en su gabinete. Mientras José Antonio Meade Kuribreña, quien desde enero se desempeñaba como secretario de Energía, fue enviado a la Secretaría de Hacienda en sustitución del aspirante panista a la Presidencia, Jordy Herrera Flores fue el elegido para hacerse cargo de la política energética del país.
Con el nombramiento, Herrera Flores, de apenas 42 años, se convirtió en el tercer secretario de Energía del sexenio calderonista.
Este licenciado en Economía por la Universidad Iberoamericana es una de las personas más cercanas al presidente y fue su secretario particular mientras estuvo al frente de la propia Sener. Y durante 2006, Jordy acompañó a Felipe a lo largo de su campaña electoral.
Formó parte del séquito de colaboradores que cuidaron y promovieron la imagen de quien se autonombró “el hijo desobediente”. De hecho, si Andrés Manuel López Obrador despotricaba en algún medio de comunicación en contra del abanderado blanquiazul, Herrera, como coordinador de Redes, planeaba el contraataque a través de Youtube o en diversos blogs.
La fidelidad le fue retribuida. Al iniciar su mandato, Felipe Calderón lo nombró subsecretario de Planeación Energética y Desarrollo Tecnológico.
Herrera ha aceptado sin menoscabo alguno que la carrera política del actual presidente ha marcado el rumbo de su vida profesional.
“He acompañado al presidente de la República en varias de etapas de su trayectoria política. Llegué acompañándolo como secretario particular y ahí me quedé, y gracias a ello he podido desarrollarme en el sector energético”, dijo a Radio Fórmula.
El recién estrenado secretario de Energía, según analistas políticos, es el hijo adoptado de uno de los grupos más poderosos que existen al interior del PAN, conformado por Roberto Gil Zuarth, Patricia Flores Elizondo, Alejandra Sota, Germán Martínez y, por supuesto, Ernesto Cordero.
Ellos, los calderonistas, en el sexenio han ocupado importantes cargos federales. Jordy Herrera no podía ser la excepción.
El ahora funcionario federal también ha fungido como operador político del mandatario. En 2010, Herrera Flores fue uno de los promotores de la campaña de Roberto Gil Zuarth, cuando el actual secretario particular de Calderón contendió por la dirigencia nacional del PAN.
Herrera como otros blanquiazules, según los grupos opositores, recibía instrucciones desde la presidencia para apoyar a Zuarth. Pero Jordy tuvo que guardar los banderínes y hasta borrar los spots de campaña que había grabado. Patricia Flores y Germán Martínez anunciaron que Roberto Gil declinaba a su candidatura, dejando así el camino libre a Gustavo Madero.
A lo largo de la gestión de Calderón, diversos analistas han criticado que los nombramientos en las secretarías y demás dependencias federales funcionan como una especie de premios a la lealtad.
Cuando Zuarth se bajó de la contienda para liderar al PAN, quienes estaban detrás de su campaña fueron promovidos para ocupar un puesto de mayor rango.
Por esas fechas, Herrera tenía sólo 11 meses de haber asumido la dirección general de Pemex Gas y Petroquímica Básica. Por tanto, su promoción quedó pendiente.
En fechas recientes, cuando Cordero presentó su anunciada renuncia, y con el inminente arribo de Meade a Hacienda, la carta más fuerte para manejar la Sener era Mario Gabriel Budebo, subsecretario de Hidrocarburos. Pero salió a la luz la cuestionada operación en Repsol y el presidente no se arriesgó y designó a Herrera Flores.
“Un hueso duro de roer”
Aunque tiene diplomados de Estudios Políticos y Mercadotecnia Política, el perfil de Herrera –como el de la mayoría de los actuales secretarios de Estado– es económico.
Durante más de seis años se ha desarrollado en dependencias de energía, pero lejos de su perfil profesional, la discrecionalidad de Jordy fueron suficientes para que Calderón se decidiera por él.
En el mundo de la política es señalado como un hombre serio y reservado, pero esos atributos no le aseguran nada en el terreno minado al que ha ingresado.
Si bien es cierto que a un año de que termine el sexenio es casi imposible que se concrete la reforma energética, Herrera Flores tendrá que enfrentar otras adversidades políticas.
Aparte de ser titular de la Sener, también fungirá como nuevo presidente del consejo de administración de Pemex.
Entre los principales pendientes que deberá atender el nuevo secretario está el esclarecer la negociación por la cual la paraestatal obtuvo 4.62% de las acciones de Repsol.
Responder a las dudas no parece fácil. Conforme avanzan las investigaciones, la transacción es dudosa.
Pemex compró 56.37 millones de títulos de Repsol en el mercado, pero la adquisición no se hizo con recursos propios. El director de Pemex, Juan José Suárez Coppel, anunció que la paraestatal emitiría títulos de deuda para financiar parte de la compra.
Días después de la compra, los directivos de la petrolera argentina YPF, y hasta los principales operadores financieros de Repsol, se quejaron de que nadie les notificó de la transacción.
Pero eso no es todo. La Comisión de Energía en el Senado de la República también cuestionó la legalidad de la operación. El endeudamiento de Pemex por Repsol asciende a 1, 700 millones de dólares cuando, según la Ley de Ingresos de 2011, el techo de endeudamiento público externo se fijó hasta 1,500 millones de dólares. Es decir, la paraestatal mexicana emitió títulos de deuda por encima del tope establecido por las leyes mexicanas.
Antes de abandonar la Sener, Antonio Meade dijo que la compra era legal y que en la negociación no habría “marcha atrás”. Ahora Jordy Herrera es quien deberá responder a cambio de qué los directivos de Pemex comprometieron las finanzas de la petrolera.
El cargo de Herrera Flores será un camino sinuoso y, en tiempos electorales, la discrecionalidad del cargo es una excelente arma aunque cualquier paso en falso se convierte en blanco de los opositores.
