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Opinión

¿Cómo pueden aportar aún más las mujeres en el sector energético?

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EL GÉNERO FEMENINO TOMA, EN FORMA CONSTANTE, UN PAPEL MÁS PREPONDERANTE EN NUESTRO SECTOR. SIN EMBARGO QUEDA UN LARGO CAMINO POR RECORRER Y ES RESPONSABILIDAD DE TODOS QUE ÉSTE SEA FÁCIL DE TRANSITAR.

La presencia del género femenino aumenta, parafraseando a Goethe, sin prisa pero sin pausa, es más que bienvenido. El club de Tobi, que aunque sin duda sigue existiendo, disminuye a pasos agigantados y los exabruptos de algunos hombres, sólo porque lo dice su acta de nacimiento pero no cabalmente, han disminuido en forma importante. Entiendo que muchos podrán estar en desacuerdo, pero los procesos de ésta índole no pueden juzgarse por lo sucedido ayer sino con una visión de varios años. El cambio ya resulta de fondo por ello rechazo el foxismo de “todas y todos” que es pura forma.
Como todo cambio de una magnitud tan importante como el que un nuevo entrometido, o más correctamente nueva, inicia a tomar posiciones de poder recibe un rechazo y descalificación automático. Esto sucede no sólo con las mujeres sino con extranjeros, religiones, razas y, en general, cualquiera que no sea como “nosotros”. Intentar que no ocurra resulta un esfuerzo tanto vano como desgastante y lo mejor resulta enfocarse en evitar que triunfen estas actitudes. Las empresas e instituciones requieren tomar acción inmediata en establecer un terreno parejo para todos, sin distinciones, así como revisar con celo el porcentaje de personal por género. Si se tienen valores inferiores al 30% de participación femenina las alarmas debe de activarse. Con certeza hay excepciones, por ejemplo el trabajo en las minas de carbón, donde el pedir que se incremente la participación de mujeres aunque suene como una idea progresista los resultados serán perversos.
Baste ir a las universidades y tecnológicos para presenciar la magnitud del cambio. Recuerdo que cuando estudié ingeniería las mujeres eran una rareza y, además, bastante más brillantes que el promedio de sus compañeros: dedicadas, responsables, dispuestas a ayudar y totalmente confiables. Ahora los porcentajes ya se igualan, cuando no resultan superados, lo que me lleva a concluir que en 25 años tan sólo por inercia llegaremos a una igualdad.
A pesar de esta realidad los números no lograrán, por sí solos, el convertir plenamente el panorama. Para ello debemos de considerar las diferencias naturales e inclinaciones de ambas parteas. El instinto maternal, que la naturaleza otorga para preservar la especie, no puede ser menospreciado; hacerlo resulta miope y contraproducente. Reconocer nuestras diferencias y equilibrarlas me parece el camino razonable e inteligente; baste señalar que los intentos por revertirlo han otorgado resultados magros. Entiendo los deseos y buenas intenciones de crear una conversión inmediata pero parafraseando ahora a Voltaire: “lo mejor es enemigo de lo bueno”.
Por supuesto no propongo esperar 25 años, es más ni una semana, pero más importante es ver qué pueden, y deben, hacer las mujeres. En primer lugar el asociacionismo. Los mexicanos pecamos de no unirnos; sirva como ejemplo que el estadounidense promedio pertenece a 12 veces más que nosotros a organizaciones de diversa índole. Damos, por ello, una calurosa bienvenida a Mujeres en Energías Renovables México (MERM) de reciente fundación y que Energía Hoy ha decidido, correctamente, apoyar en lo que sea posible. El respaldo no puede ni debe ser sin que exista esfuerzo de la otra parte. El mismo trabajo que nos cuesta asociarnos, sin duda me quedo corto, nos da el escribir. Por ello leerán ustedes a partir de este número una columna de MERM donde podrá expresar sus ideas. Como corolario, no hay nada mejor que escribir para poner nuestras ideas en claro.
Continuemos con el hablar en los foros. Inclusive en lo que las mujeres tienen una presencia importante existe un miedo al micrófono aún en la fase de preguntas y respuestas. Esto tiene que terminar de inmediato: las falsas modestias perjudican gravemente. No sólo hablar al final del programa sino presentar, exponer y, porqué no, provocar. En tercer sitio impulsar las que vienen debajo de ellas: dar clases, conferencias, podcast y, en general, cualquier medio que sirva para que una mujer más joven aprenda de un símil que sí lo ha logrado. No hay nada como ver para creer.
Pasando a la cuarta posición, el revertir papeles para poder evidenciar que somos iguales y que algunos convencionalismos pueden ser chocantes llevados al extremo. Me refiero a esa caballerosidad extrema que, por ejemplo, toma como insulto el que una mujer le pague la cuenta. Sé que no resulta sencillo pero siempre existen formas de hacerlo con clase: “ahora me toca amí”
Finalmente, y no por ello implico que no existan centenas de opciones adicionales, el cuidar los comentarios que se hacen las mujeres sobre ellas mismas. El primer paso de cualquier éxito es creérselo y que no fijen bajo el “techo de cristal” ése que tendemos a ponernos nosotros mismos y que ocasiona que muchas mujeres se descalifiquen ellas mismas del tomar lograr posiciones más altas. No debe de confundirse con una decisión madura y de visión de largo plazo en el que un ascenso no siempre resulta un beneficio. Las mujeres tienden a valorar, correctamente, con una visión más amplia y de largo plazo.
El camino, largo, no debe de desanimarnos sino al contrario convertirse en un acicate de no aflojar el paso. Mucho hemos avanzado y así lo seguiremos haciendo.

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SOBRE EL AUTOR:

Ideas con Brío

Es Ingeniero Eléctrico. Coautor del libro Calidad de la Energía, socio de APQ en Estados Unidos [www.apqpower.com] y del Grupo Arteche. Presidente de la AMESCO. Combina su afición al vino con la comercialización en Vinsanto [www.vinsanto.com.mx].

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