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Cuatro puntos críticos con los que el mundo evita apagones eléctricos inesperados

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De acuerdo con Schneider Electric, el apagón que en mayo pasado afectó a 1.7 millones de personas de la Península de Yucatán es una muestra de la inminente necesidad de actualizar la infraestructura eléctrica nacional hacia una completa red inteligente [lo que en la industria se conoce como smart grid] que brinde un servicio más limpio, fiable y escalable.

Nuevos recursos energéticos, como las renovables, y la innovación en las capacidades de generación han añadido mayor complejidad a las redes eléctricas de todo el mundo, que evolucionan constantemente para atender la variabilidad de la demanda actual. La firma de consultoría Northeast Group plantea que el mercado mexicano de infraestructura de redes inteligentes está valuado en más de 10 mil millones de dólares, ocupando la segunda posición en Latinoamérica, tan solo detrás de Brasil.
Bajo este contexto, la industria global se ha sumado a la tendencia de los smart grids, que permiten construir modelos de negocio interconectados, en los que los usuarios interactúan con la red para obtener cuatro grandes beneficios:

1. Análisis de datos: la innovación de un smart grid comienza cuando usa el Internet de la Cosas (IoT). Esta tecnología aporta más valor en todos los niveles de la red eléctrica ya que aumenta la colaboración entre actores –locales e internacionales– y contribuye a que todo el sistema trabaje de manera más eficiente mediante el análisis de datos. Se estima que en algunas partes del país las perdidas eléctricas son de hasta un 20%, causadas principalmente por pérdidas no técnicas.
2. Confiabilidad y prevención: la incorporación de medidores inteligentes, herramientas de automatización y soluciones de monitorización y gestión remota permite contar con redes eléctricas más intuitivas. Estos sistemas registran las tendencias de la red y evalúan su actividad para mejorar la confiabilidad, además de evaluar cómo se pueden optimizar los procesos para reducir el gasto energético. Estas características permiten anteponerse a sobrecargas o déficit de energía.

3. Flexibilidad: un beneficio clave de la infraestructura IoT es su flexibilidad, un elemento crítico para las proyecciones de los próximos años. El periodo actual de transformación e innovación que vive México demanda la rápida implementación de nuevas tecnologías y la evolución de la forma en la que los sistemas de red interactúan para ser escalables e interoperables.

4. Ciberseguridad: los ataques cibernéticos que se vivieron recientemente a nivel global son una muestra de que ningún país o industria está exenta de estos riesgos. Las tecnologías interconectadas del sector eléctrico aumentan inherentemente el riesgo de amenazas cibernéticas, por lo que un smart grid proporcionará una mayor protección e integridad de datos, además de protocolos de autenticación y autorizaciones más avanzadas.
La adopción de una red eléctrica inteligente es la solución ante sistemas expuestos a operaciones que dependen de múltiples variables, facilitando la adaptación a la dinámica del mercado y la incorporación de nuevos servicios que cumplan con nuevas demandas de usuarios industriales, comerciales y residenciales, plantea Schneider.

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