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Opinión

Energía y Género. Los Monólogos de la Vagina

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DEBEMOS HABLAR CON QUIENES NOS EXCLUYEN PARA ENTENDER POR QUÉ LO HACEN. HABRÁ ALGUNAS RESPUESTAS INTERESANTES, LAS MÁS SERÁN RIDÍCULAS. PERO SI QUEREMOS EVOLUCIONAR DEL MONO A LA PERSONA, DEBE HACERSE POR MEDIO DEL DIÁLOGO PENSANTE, EDUCADO, FILOSO. ¿PROVOCATIVO? SÍ, ¿POR QUÉ NO?

Para Vero Iras.

¡Oh no!, mencioné a la innombrable en un texto que espero publique esta revista seria y respetable. Los que se sonrojen por favor no lean más. Si ofende tanto la mención de una parte del cuerpo (no más sucia que la boca), mejor pasen la página a los textos “serios” de los señoras y señores. Pero este número, con notoria corrección política, se dedica a las “Mujeres y las Energías Renovables”. Mujer, como soy, me pregunto el sentido del número. ¿Por qué uno sobre mujeres y energías renovables? ¿Puede haber una perspectiva de género en el análisis de determinada tecnología? ¿Hay una relación particular entre las mujeres y la sustentabilidad? En efecto, existe el lugar común que las mujeres somos más amables con la tierra; que al haber sido madres o hijas tenemos una conexión especial con el planeta que nos dio la vida. Las mujeres, por naturaleza, somos holísticas, orgánicas, veganas, ecológicas, lésbicas, biodegradables, feministas, feminazis y sacerdotisas del viento y el sol.
Esta mofa no demerita el tema de género y energía, el cual es preocupante. Mientras escribo, confieso estar en un curso para funcionarios públicos en el que, a ojo de buen cubero, tal vez el 25% son mujeres. En los programas de los congresos, la participación de las mujeres es mínima o nula. Y lo peor: los paneles por lo general son de hombres, y más específicamente, de hombres mayores. En el mayor ánimo de provocar, es un hecho comprobable que la industria energética está dominada por viejos. Y en un ánimo de incluso mayor provocación me atrevo a decir que suele ser difícil que los viejos de la industria tomen en serio la perspectiva de una mujer, al menos ex ante. Es decir, un hombre goza de la presunción de ser pensante; una mujer pena de todo lo contrario.
Ya a estas alturas alguien estará condenando a la que escribe de “histérica”, “exagerada”, “ardida”, “quedada”, la “loca que vive con sus gatos”. De todos estos epítetos, acepto –con alegría– el último. Pero volvamos al tema que nos ocupa.
¿Cómo articular un relación inteligente entre energía y género, sin caer en lugares comunes, zarzuelitas de reivindicación de nada y que sea lo suficiente robusta para interesar a todos? Si los viejos son sordos, y gritar no conviene, existen los jóvenes que los relevarán, más temprano que tarde, porque el tiempo no perdona. Sin embargo, tras haber asistido a muchas reuniones de mujeres en energía una cosa quedó clara: juntar a un montón de mujeres brillantes a hablar de temas energéticos sin una perspectiva de género no tiene sentido más que crear el Club de Lulú como respuesta al Club de Toby. La reunión de círculos cerrados de mujeres con el propósito de hablar de los mismos temas que abordarían grupos mixtos o únicamente masculinos es replicar el modelo falocéntrico pero en su vertiente vaginal.
Vale decir que, aun dentro de estos grupos, había mujeres que negaban la existencia de la discriminación en el sector; que sostenían que los grandes méritos derriban las barreras. Lo dudo. Había una que otra que de antemano echaban por delante el disclaimer que estaban en el grupo pero que no eran “feministas”, como si feminista fuera sinónimo de “histérica”, “exagerada”, “ardida”, “quedada”, la “loca que vive con sus gatos”. ¿Qué decirles? Una que otra que seguía el evangelio de inclusión mediante cuotas obligatorias. En un sistema meritocrático esto podría funcionar pero ¿en México? ¿Cuántas Carmen Salinas puede tolerar este país? Otras nos preocupábamos por crear una agenda de género para las reuniones pero hay que dedicarle mucho tiempo y reflexión y, lamentablemente, contar con ellos es un privilegio de mujeres de la cuna y taquilla de Denise Dresser. Las demás tenemos que perseguir el bolillo para alimentar y comer.
Sin embargo, en estos minutos que me quedan de reflexión, y tras pensarlo un poco, creo que los temas que podrían trazar una perspectiva de género podrían ser un análisis sobre la participación de mujeres jóvenes en los programas educativos enderezados al sector energético y entender si existen barreras de entrada para ellas. ¿Qué riesgos específicos corre una mujer que hace trabajo de campo, si es que los hay? ¿Qué impacto ha tenido la industria energética en las
relaciones de género? Hace algunos años un amigo me compartió un artículo que hablaba sobre cómo el boom petrolero en un país del medio oriente tuvo un impacto negativo en las relaciones familiares por el alejamiento de los hombres del hogar. En estos casos, se alzaron más obstáculos para que las mujeres pudieran tener acceso a la educación por la carga de trabajo doméstico., sin salario rosa. Otros temas más estudiados son las políticas de contratación de mujeres en las empresas energéticas, los famosos techos de cristal, la compatibilidad de la maternidad con puestos de alto nivel, la equidad en el salario y en el ascenso y otros más.
¿Cuántos hemos explorado a profundidad en México? Ninguno. Como investigadora y mujer de la industria me comprometo a iniciar esta etapa de exploración de los temas. Pero me pregunto si acaso serán de interés puesto que los foros, las revistas y las agendas los controlan los viejos y algunos jóvenes desinteresados en los temas de las “lunáticas”. Pero hay que ser perseverantes para ser prósperas, tanto en lo económico, en las esferas de poder, como en lo intelectual. Debemos de rechazar los monólogos falocéntricos sin sustituirlos por los vaginales (¡coño!, ¡lo volví a decir!) Más que nada, basta de disculparnos por señalar la exclusión de las mujeres en los círculos empresariales, gubernamentales y de discusión de políticas públicas. Debemos hablar con quienes nos excluyen para entender por qué lo hacen. Habrá algunas respuestas interesantes, las más serán ridículas. Pero si queremos evolucionar del mono a la persona, debe hacerse por medio del diálogo pensante, educado, filoso. ¿Provocativo? Sí, ¿por qué no?

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SOBRE EL AUTOR:

Notas del inframundo

Es criatura del inframundo, donde escribe libros y artículos sobre el sector energético, y además es consultora de empresas energéticas chicas, medianas y gigantes, públicas y privadas. De igual forma es académica asociada del Centro México del James Baker III de Rice University, y profesora externa del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). El tiempo que le queda libre, si le es posible, anda con sus perras y a caballo.

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