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ENTRE INCERTIDUMBRE, LA REFORMA ENERGÉTICA ESTARÁ EN EL OJO DE LA LUCHA ELECTORAL DE 2018

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En el horizonte económico del 2018 se anticipan presiones y volatilidad financiera por factores externos: las negociaciones del TLCAN, la Reforma Fiscal de Estados Unidos, los movimientos en la política monetaria de varios países y los conflictos geopolíticos.

Y, por si fuera poco, se suma la elección presidencial en nuestro país, con el ingrediente que ha dominado los últimos tres procesos, y hoy más que nunca, la posibilidad de que Andrés Manuel López Obrador –ahora candidato por Movimiento Regeneración Nacional (Morena)– gane la Presidencia de la República, lo que completa un escenario de incertidumbre en varios frentes.

La economía trae una inercia que no se puede detener: se estima un crecimiento de 2.4% para 2018. Sin embargo, se esperan presiones a la inflación y tasas de interés altas. El tipo de cambio seguirá siendo la válvula de escape y tendrá periodos muy tensos.

El nuevo año tendrá dos momentos: el primer semestre donde se espera el mayor momento de incertidumbre, y el segundo semestre, donde varias de las variables de presión ya se habrán definido y vendrá la operación cicatriz.

La Reforma Energética no escapa al escenario complicado para el próximo año, podría entrar en etapa de bajo ritmo en su implementación, que se traduciría en un menor flujo de inversión para la industria eléctrica, hidrocarburos y energías renovables. Las inversiones que ya se concretaron seguirán su camino, pero los nuevos flujos estarían en duda.

Además, la reforma convivirá con sus propios demonios. Sin duda, uno de los puntos centrales del debate político de los candidatos, por un lado, estará López Obrador señalando el incumplimiento de los objetivos esenciales, los altos precios en los combustibles para el consumidor, y en el otro, los partidos que defenderán los avances y la inversión que ha llegado al sector energético.

No obstante, la reforma seguirá su curso ya muy difícil se podría echar para atrás, el próximo año se abren definitivamente el mercado de las petrolíferos –gasolinas y diésel–, vienen nuevas subastas en el sector eléctrico e hidrocarburos; el mercado eléctrico; la temporadas abiertas de infraestructura, el calendario seguirá su marcha.

Y en tanto, el nuevo Presidente de México, el que salga de la contienda del 1 julio del 2018, tendrá la oportunidad de corregir algunos “detalles” que atoran la reforma, entre ellos están: la tenencia de la tierra y los derechos de vía; la falta de competencia; la falta de capacidad de los reguladores; la inseguridad y la tomas clandestinas, y la corrupción e impunidad.

El escenario parece tener preparada la “tormenta perfecta” para la economía y el sector energético, sin embargo, los fundamentales macro serán la fortaleza para salir bien librados; la industria energética de la mano de la reforma continuará con el rumbo, si acaso caminara despacio, pero sin desviarse de la ruta que tiene marcada para el largo plazo.

Escenario poco favorable para la economía

El próximo año pinta un escenario complicado para la economía mexicana considerando que hay en juego hechos que pueden complicar las cosas y generar la tormenta perfecta: las negociaciones de TLCAN, la posibilidad de que López Obrador gane la elección presidencial, la reforma fiscal de EU y los choques externos de la economía internacional.

Aunque no se puede dar por un hecho ninguno de ellos, todos y cada uno tiene sus propias aristas, por ejemplo, es posible que el tema del TLCAN se dirima y se resuelva, la posibilidad de que gane López Obrador se diluya, que la reforma fiscal de EU no pase y los choques externos se queden en amenazas.

“La moneda está en el aire y cada una de ellas se irá resolviendo poco a poco”, dice Benjamín Torres Barrón, socio líder del Grupo de Práctica de Energía, Minería e Infraestructura de Baker Mackenzie, el impacto negativo se reflejaría en el precio dólar, en el supuesto de que el desenlace fuera negativo para nuestro país.

Y es que, nuestra economía todavía se mueve por periodos sexenales, el año de elecciones sigue siendo un año de incertidumbre, dice Rubén Cruz, socio de Energía y Recursos Naturales KPMG, una incertidumbre que frena las inversiones, ese será el efecto del proceso político, pero es un factor con el que se tiene que convivir en 2018.

(Artículo completo en Edición 160 de Energía Hoy)

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