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Opinión

La eficiencia energética como palanca de desarrollo

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LOS GOBIERNOS, AL IGUAL QUE LOS GRANDES EMPRESARIOS, SE DECANTAN POR SOLUCIONES MACRO Y QUE SEAN VISIBLES. CRASO ERROR: SE OBTIENEN BENEFICIOS MÁS PINGÜES, Y GENERA MAYOR EMPLEO, CON UN ENFOQUE MICRO.

En plena efervescencia de la Reforma Energética no transcurre una semana sin que tengamos una anuncio de una nueva inversión en generación, en general de energías renovables, o ya bien el que aumenta las importación de combustibles y que vendrá un mercado con mayor oferta.

Para nuestra desgracias el mensaje de la Eficiencia Energética (EE) que fue el eje central de la Energiewende, la transformación en el sector de energía de Alemania, no ha permeado en nuestro país. La Comisión Reguladora de Energía (CRE) se encuentra, o quizás mejor descrito enfrenta, con permisos de generación renovable que rebasan en más de 15 veces lo que puede razonablemente realizarse. Mientras tanto la EE duerme el sueño de los justos y sólo se menciona someramente. Cierto, en la Ley de Transición Energética aparece mencionada en decenas de ocasiones pero sólo como algo indicativo y sin carácter obligatorio.
México se encuentra en los últimos lugares de EE a nivel mundial medido contra sus pares. El estudio de la ACEEE (American Council for an Energy Efficient Economy) nos sitúa sólo arriba de Brasil y, más preocupante, con un desempeño pésimo en el rubro industrial. El documento, que es de consulta y descarga gratuita, puede obtenerse en: http://aceee.org/sites/default/files/publications/researchreports/e1602.pdf y resulta una lectura muy ilustrativa. Como cualquier investigación podremos o no estar en el resultado fino, pero nos proporciona un buen espejo en donde mirarnos.
Con el incremento de los costos energéticos que acabamos de tener resulta interesante ver que nadie menciona que el aumento puede paliarse implementando medidas de EE. Si los combustibles elevan su costo lo lógico es pensar que el problema tiene dos lados en la ecuación, por un lado el precio, pero por el otro el consumo. A menos de que cambiemos el paradigma y busquemos en forma continua y sin descanso, o sin prisa pero sin pausa citando a Goethe, el mejorar nuestro desempeño en EE continuaremos a la merced de los cambios de valor incrementando la variabilidad y control de la economía.
Si por el lado de reducir costos al parecer no tiene gran aceptación quizás el mencionar que por cada empleo generado por el lado de la generación se crean 10 veces más en Eficiencia Energética. El reciente reporte, de diciembre del 2016, de las organizaciones estadounidenses Enviromental Entrepreneurs y de Energy4TheFuture nos permite apreciar los beneficios que aporta a la economía de Estados Unidos a la EE creando casi 2 millones de empleos. Incluye una gran parte en la instalación, el 40%, seguida por comercio con una cuarta parte, servicios profesionales con cerca del 10%, manufactura, al igual que ingeniería e investigación, aportan un 8% y el resto el resto de actividades diversas. Un universo de 165 mil empresas, la enorme mayoría Pymes, y cerca de 900 mil de estos puestos son exclusivos de EE.
¿Cuáles son las barreras que nos impiden el aprovechar la EE plenamente en México? Podríamos citar cientos en realidad, sin embargo si nos focalizamos en las más relevantes, intentando una evaluación de Pareto, podemos resumir en las siguientes. Sin duda alguna la más importante resulta la legislación que por una lado emita normas –como en la que hemos avanzado con valores de EE mínimos de los equipos y edificaciones– pero ir mucho más allá. Tenemos un marco incipiente, que da una excelente base, pero hay que crecerlo en forma acelerada y ver hacia atrás. Me explico, si hay normas de edificaciones bienvenidas, pero más del 90% son construcciones de ya varios lustros. Dado que las leyes no pueden ser retroactivas hay que ser creativos –e involucrar a toda la administración pública– para redactar reglamentos; un ejemplo que ilustra claramente es el de los niveles de iluminación en las áreas de trabajo, responsabilidad de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, que puede redactarse para que contribuir a la EE. Lo mismo con las disposiciones de seguridad que pueden incluir muchos rubros energéticos. Con lo comentado, aunado a un seguimiento puntilloso de su cumplimiento, habremos dado un gran paso. Así mismo, el otorgar incentivos para la implementación de estas medidas ayudará fuertemente. No me parece razonable que las inversiones en renovables sean actualmente deducibles al 100% y la EE no reciba el mismo trato: costaría una tercera parte al erario público con el mismo resultado de disminución de huella de carbono y al causante le deja más recursos para otras inversiones. O ya bien, que parte de estos recursos se le asignen a la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (Conuee).
En segundo sitio el medir con obsesión: lo que no se mide no se controla. Resulta increíble que las enorme mayoría de las empresas, más del 98% sin temor a equivocarme, no siquiera cuenta con un equipo testigo para ver si la Comisión Federal de Electricidad (CFE) o su proveedor de gas o diesel le cobran lo justo. Confiar al proveedor el insumo y dejarle la caja registradora suena poco razonable. Este resulta el primer paso pero por supuesto hay que efectuarlo en cascada a las principales cargas; los resultados que se obtienen son espectaculares.
Continuemos con educación donde, contra la intuición, debería enfocarse más allá de las escuelas de ingeniería y técnicas, el impacto más profundo será en las áreas contables y administrativas, que aprendan que la energía no es un costo fijo y que con Eficiencia Energética pueden tener reducciones muy significativas en las erogaciones de las empresas. Nunca he visto a un financiero cuestionar, a profundidad, el costo del suministro energético. Para la gran mayoría la preocupación es pagar en tiempo y forma para que no se suspenda el servicio. Más aún, deberían de instaurar parámetros de medición contra éste costo: KWH vs ventas, litros de diesel vs kilogramos de producción y cientos más.
Finalmente permearlo hasta la saciedad. Esto ha funcionado con las nuevas generaciones donde ven a las energías renovables como la única solución a los problemas ambientales. Recientemente con un profesional joven, ya con un buen puesto, que quería salir de una empresa petrolera e ir a renovables le mencionaba que si evitaba que su empresa venteara gas ayudaría más al medio ambiente que cualquier implementación de energías limpias. A pesar de que, espero, comprendía el argumento sospecho que su principal preocupación era la presión social de colaborar con “el lado obscuro de la energía”. Si logramos esto para la EE el cambio quedará garantizado.
Para finalizar lo mejor de la EE es que es un camino que jamás termina: siempre hay alguna manera de disminuir el consumo. Demos pasos más acelerados.

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SOBRE EL AUTOR:

Ideas con Brío

Es Ingeniero Eléctrico. Coautor del libro Calidad de la Energía, socio de APQ en Estados Unidos [www.apqpower.com] y del Grupo Arteche. Presidente de la AMESCO. Combina su afición al vino con la comercialización en Vinsanto [www.vinsanto.com.mx].

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