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Opinión

La parálisis del miedo

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LO PRIMERO QUE UN BUZO DEBE DE APRENDE ANTES DE SUMERGIRSE Y RESPIRAR POR LA BOCA POR PRIMERA VEZ ES A CONTROLAR EL MIEDO, QUE RÁPIDAMENTE SE CONVIERTE EN PÁNICO Y PARALIZA. QUIZÁ ESTA SEA LA MAYOR ENSEÑANZA APLICABLE A LA VIDA DIARIA QUE HE TENIDO DEL BUCEO. PERDER AL CONTROL SOBRE LOS PROCESOS RACIONALES A CIERTA PROFUNDIDAD Y CON UNA CANTIDAD LIMITADA DE OXÍGENO PUEDE SER LA DIFERENCIA ENTRE CONTAR UNA ANÉCDOTA Y SERLA.

A nada en la vida se le debe de temer.
Sólo se le debe comprender.
Marie Curie.

Si bien no soy quién para explicar qué es el miedo, sí puedo platicarle estimado lector que el miedo se transmite a una velocidad mayor de lo que lo haría cualquier virus. En cuestión de minutos se puede generar una histeria colectiva que, en términos generales, es muy difícil de controlar, resultando generalmente en la suma de decisiones equivocadas, que terminan en desastre.
Así, imagine estar a 30 metros de profundidad, en la cara abismal de los arcos en Puerto Vallarta, con nada más que la falla de San Andrés bajo las aletas y al tratar de respirar, tragar agua en lugar de aire, eso para mí fue ver al miedo a los ojos. Y la primera idea es huir, lo que significa –en esa situación– salir a la superficie lo más rápido posible, pero haberlo hecho muy probablemente no me hubiera permitido hoy estar platicando con ustedes.
Hoy, como analogía, creo que estamos en una circunstancia similar: el miedo a la incertidumbre que nos genera el nuevo bully de la cuadra nos está paralizando. Nos aterra el saber en manos de quien está nuestro destino, por el simple hecho de que por décadas nos hemos negado a aceptar la responsabilidad de llevarlo nosotros.
Estamos tan ensimismados en nuestra tragedia que no alcanzamos a ver que somos sólo un efecto colateral de una guerra interna en EU, entre una falaz supremacía blanca que dejó hace muchos años de representar el 50% del PIB mundial y unas etnias que en conjunto dejaron de ser minorías es ese país y que con tesón y esfuerzo han materializado el sueño americano, que hoy visceralmente se puede encontrar en riesgo.
Pienso en todos esas minorías que han logrado hacer florecer micro, pequeñas y medianas empresas, en un entorno altamente competitivo y que hoy derivado del cambio en el discurso político, ha hecho políticamente correcto un discurso racista y xenófobo que hasta noviembre del año pasado era simplemente inadmisible.
Esta situación en Estados Unidos puede abrir una ventana de oportunidad de inversión inusitada para México. Me explico: pensemos en ese empresario que como minoría y después de años de esfuerzo llega a su casa y se entera que su hijo ha sido víctima de agresiones físicas o verbales por parte de los mismos compañeros de clase que ha tenido por los pasados años.
¿Cual será el pensamiento de ese empresario al irse a dormir esa noche que le quitara el sueño, cuando todos como jefes de familia tenemos la prioridad de dar certeza y seguridad a la misma? En este tenor, creo que le sería altamente atractivo que un país le ofreciera la seguridad y la certeza primero de la integridad de la familia y después de su patrimonio. Quiero decirle amable lector que el tema no es menor, pues según la agencia para el desarrollo de las empresas de minorías de los Estados Unidos, las empresas de minorías generaron en 2009 un trillón de dólares y 5.8 millones de empleos.
Este mercado, que con seguridad está molesto con los resultados de la elección pasada y la incertidumbre que representan los próximos cuatro, debería ser un blanco de atención para el Gobierno mexicano, más aún cuando desde junio del año pasado fue publicada la Ley Federal de Zonas Económicas Especiales, que otorga incentivos a la inversión en zonas específicas.
En este tenor, así como la nueva administración se ha dedicado a tratar de legitimarse a través del sistemático ataque a nuestro país, el Gobierno mexicano podría estratégicamente posicionar estos instrumentos entre las organizaciones sociales que representan a estas minorías, ofreciendo a México como una alternativa de desarrollo, familiar y profesional, distante de enconos raciales trasnochados.
Algunos economistas calculan que la muerte del TLC representa para México alrededor de 3% de PIB y, sin pecar de cándido, consideró que ésta, en conjunto con otras acciones, pueden ayudar a reducir el adverso impacto que se avecina. Al tiempo que ayude a generar un sentimiento de Nación que hoy por desgracia sólo vivimos cuando juega el equipo de fútbol nacional –y si no pierde–.
Se me olvidaba que para que esta idea prospere tendríamos antes que resolver temas estructurales como la seguridad, el fortalecimiento del Estado de Derecho, erradicar la impunidad; es decir, garantizarle a cada ciudadano el libre tránsito y la certeza de que su patrimonio está salvaguardado.
Hoy, con el movimiento de Nacionalismo que se empieza a gestar, el Presidente Peña Nieto tiene la oportunidad única no sólo de salvar la evaluación de su sexenio, sino pasar a la historia de este país como un Jefe de Estado, digno de ser leído por nuestros nietos. Pero para eso, hay que controlar el miedo y revertir la parálisis que causa el terror por acciones audaces e inteligentes que hagan a nuestra nave surcar con rumbo propio estas aguas turbulentas y salir de la tormenta.

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SOBRE EL AUTOR:

Cavilaciones Materiales

Es un libre pensador, buzo apasionado que en su actividad profesional es Abogado de la Facultad de Derecho de la UNAM, con estudios de Maestría tanto de la misma universidad como por la George Washington University, en donde se especializó en Impuestos Internacionales. Su hiperactividad lo llevó a participar desde hace varios años en proyectos de energía principalmente en materia de renovables siendo a la fecha asesor legal en los sectores público y privado.

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