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Opinión

Gobernancia: Oportunidad o inercia para la energia limpia ante los bajos precios del petróleo

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La caída de los petroprecios plantean retos y oportunidades. En principio es una oportunidad para los gobiernos de mejorar la matriz energética global e incrementar las renovables, a la vez que se ahorran costos y se reduce el carbono

 

“No hay ninguna seguridad en esta tierra. 
Sólo Oportunidad”.

Douglas MacArthur.

Las consecuencias de los bajos precios del petróleo son grandes en número y en intensidad, y lo que varía son los afectados. En lo macroeconómico, son problemáticos para los productores, por ejemplo, Rusia, y benéficos a los consumidores, por ejemplo, Estados Unidos. En la microeconomía se afectan los bolsillos de algunas empresas y se benefician el de algunos consumidores.

Pero, ¿de qué depende en realidad que estos precios y beneficios sean transmitidos al consumidor? En gran medida dependen del gobierno y de que sus acciones estén enfocadas con mayor eficiencia y sobre todo transparencia.

Es bien sabido que el gobierno es partícipe en muchos países de controlar los precios de la energía. En México, por ejemplo, vemos que la gasolina va aumentando cuando los precios del petróleo se desploman, esto porque los subsidios están disminuyendo lo cual vuelve el tema más realista y eficiente. Lo que queda todavía por resolver es la matriz ineficiente: la falta de capacidad de refinación, que va vendiendo la materia prima y comprando el producto terminado. Esto último es un buen caso que nos demuestra que el papel central para aprovechar la baja en los precios del petróleo y la distribución de los ahorros o ingresos dependerá en gran medida del gobierno.

La última reunión de Cambio Climático en Lima (COP 18) demostró la incapacidad de los jugadores internacionales para ponerse de acuerdo en metas y básicamente envió el tema del cambio climático, y la reducción del incremento a 2 grados, a resolverse en la próxima generación; el mismo resultado de desfase fue apoyado por el Acuerdo de Reducción entre EU y China, que básicamente le da a la industria un respiro hasta 2030 para seguir contaminando.

Por el contrario, el Climate Summit de septiembre de 2014 en Nueva York, en cuya marcha participaron mas de 400 mil personas, tuvo otro efecto pues los inversionistas y las empresas privadas comenzaron a mostrar una actitud diferente: la del apoyo a las soluciones sustentables, y es así como Rockefeller y otros grandes inversionistas decidieron desinvertir más de 50 billones de activos ligados a combustibles fósiles. Es interesante ver cómo esta decisión verde pudo haber beneficiado a estos inversionistas verdes, cuando el precio del petróleo ha caído más del 50% en estos meses.

Existe un debate acerca de que esta baja impedirá las inversiones en el fracking en EU, que tiene un costo mayor por unidad que los precios actuales y que los costos de las energías limpias –al ser más altos– también se verán frenados. Lo cierto es que la oportunidad con estos precios es la coyuntura necesaria para encaminarnos hacia una transformación sustentable. La clave está en una palabra: gobernancia.

Es el gobierno el que puede utilizar la coyuntura para beneficiar a unos u otros sectores. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, la gobernancia tiene ocho características principales: es participativa, consensual, enfocada, transparente, responsable, efectivo y eficiente. De manera que si en verdad tenemos gobiernos con las características anteriores, ésta es la oportunidad para mejorar la matriz energética global e incrementar las renovables, a la vez que se ahorran costos y se reduce el carbono. La capacidad de los Estados en aprovecharla es el capítulo que nos falta ver.

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SOBRE EL AUTOR:

Columna Invitada

Es Directora de Financiamiento Sustentable para Bunge, con una amplia experiencia internacional en la industria agroalimentaria y de energía.

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