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Opinión

Las Trumpetas del Apocalipsis. La mala hora del idiotismo

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Parece que Trumpetas toca la marcha como si tuviera el mando de las empresas petroleras; como si fuera Jolopo y no la cabeza del país emblemático del libre mercado, destaca la autora.

–Para mi papá, quien lo aguantó una semana.

Hace casi tres semanas murió mi padre, de 88 años de edad. En su funeral mi hermano Arturo leyó unas líneas sobre él, en las cuales resaltó una cualidad que lo caracterizaba y que creo haber heredado de él: la intolerancia a los idiotas. Y bien, contra todas las predicciones de las buenas consciencias, el 8 de noviembre un personaje ominoso fue elegido Presidente de nuestro principal socio comercial; el 15 del mismo mes murió mi papá. Efectivamente, no toleraba a los idiotas.

Mi padre nació de padres refugiados polacos de la persecución racial. Mis bisabuelos, por vía de mi abuelo, fueron judíos ortodoxos, mientras que mi abuelo fue socialista, antirreligioso e incluso anti-zionista hasta que perdió gran parte de su familia en el holocausto. Mi padre tomó su estafeta, al negar rotundamente cualquier tipo de superioridad étnica o religiosa. Yo sigo la misma línea. Y la llegada al poder del mayor Idiota Savant de este milenio me horroriza, no tanto por él mismo, sino por la horda de sus pares que lo llevaron a la Presidencia.

Pero sé, queridos lectores, que esta es una columna de energía y no una apología al hombre a quien quise tanto; y a quien le debo mi pertenencia al sector energético cuando me informó que, tras haber estudiado y terminado cuatro grados académicos, no me financiaría un día más de estudios y que debía sumarme al mundo laboral. Finado mi periplo académico de casi 18 años, el primer trabajo hallé fue en la Comisión Reguladora de Energía (CRE) en la que fui asesora de otro intolerante in extremis de la idiotez: el Comisionado Raúl Nocedal Moncada.

Al tiempo de mi integración en la CRE pasábamos de un la Presidencia de un hombre inteligente (Ernesto Zedillo) a la de un idiota (Vicente Fox) que al menos era gracioso y relativamente inofensivo. En este sentido, nada tiene que ver el idiotismo de nuestro ranchero del Bajío con el que parece haberse calcinado las neuronas en la cama de sol. Pero la pregunta aquí es: ¿qué amenaza representa este sujeto (cuyo nombre ni siquiera puedo pronunciar) para nuestra Reforma Energética? ¿Acaso se han cerrado nuestras expectativas de poder integrarnos energéticamente con América del Norte, como le conviene a los tres países?

Hace años, cuando en el sexenio de Felipe Calderón se anunció la construcción de la Refinería Bicentenario, un amigo consultor comentó que más nos convenía adquirir algunas refinerías del sistema Valero que buscaban comprador a una fracción del costo de nuestro ahora desvanecido proyecto de elefante blanco. Y pensé que nuestras relaciones comerciales con los Estados Unidos eran saludables y que no era un riesgo para nuestra seguridad energética que las refinerías estuvieran en el otro lado. Al escucharlo comenté que un alto funcionario del Ministerio de Energía de Australia una vez comentó que ellos importaban casi toda su gasolina de Singapur porque, por costos, daños ambientales y seguridad industrial les convenía mucho más importar. En ese momento recordé las palabras de Gerardo Fernández Noroña que México tenía que invertir en la construcción de refinerías para no estar a la merced de la voluntad de extranjeros. En ese momento pensé que era un idiota y me paré de la mesa. Ahora ya no estoy tan segura de su grado de idiotez.

Al estilo de Vladímir Putin, me preocupa que este Primate Narangótico nos presione con cerrarnos la llave del gas pero me tranquiliza que las empresas con contratos e inversiones le reviren el berrinche. En este sentido, el mercado puede resguardarnos del abominable Chaparrito del Naranjo. Por otra parte, la construcción de ductos transfronterizos sí requiere de una autorización presidencial la cual podría negar como Barack Obama hizo con Keystone, el cual con toda seguridad será aprobado por el primero, lo cual me parece amenazante, con la sensatez y las reservas debidas para evitar un ataque de pánico. Por otra parte, he leído en prensa que se le ha metido el cerebro elevar la producción nacional de crudo lo cual en este momento podría no ser conveniente para las empresas. Parece que Trumpetas toca la marcha como si tuviera el mando de las empresas petroleras; como si fuera Jolopo y no la cabeza del país emblemático del libre mercado. Y me parece irónico que, en Estados Unidos, los supuestos defensores del libre mercado hayan votado por él, mientras que la izquierda mexicana reclame que quiera renegociar o abrogar el Tratado de Libre Comercio.

Su fobia irracional a las energías renovables también me parece idiota, cuando fomentan cosas que él dice promover: el avance tecnológico, la autosuficiencia energética y la creación de empleos. Entre más diversa sea la industria puede haber más oportunidades. Nadie en su sano juicio se niega a priori a lo que puede ser un buen negocio, verde o del color que sea.

Hablando de idiotas y de la amenaza que la idiotez representa, me pregunto hasta qué grado de la misma nos corresponde. ¿Por qué somos deficitarios en gas? ¿Por qué no hemos diversificado nuestros socios comerciales en energía? Si la idiotez en la política energética no hubiera prevalecido por casi 80 años, tal vez no tendríamos tanto de qué preocuparnos. Por otra parte, era casi inimaginable que un Primate, como el que ahora tomará el mando de quienes dependemos tanto, llegara así de lejos y estuviera tan cerca.

Mi padre tuvo suerte al morir una semana después de su inesperada victoria. Lo siento mucho por los presentes y más por las generaciones futuras. Pero también podríamos ver esto como área de oportunidad. Las empresas no suelen querer a los políticos invasivos que podrían cerrarles oportunidades de negocio. Así que, si en México hay negocio, vendrán las empresas a extraer nuestros hidrocarburos y a comercializarlos. También vendrán a generar electricidad con las fuentes que nosotros elijamos. No le podemos quitar lo idiota a Trump (se me hizo la lengua chicharrón) pero sí podemos ser más inteligentes que él. Y eso es fácil.

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SOBRE EL AUTOR:

Notas del inframundo

Es criatura del inframundo, donde escribe libros y artículos sobre el sector energético, y además es consultora de empresas energéticas chicas, medianas y gigantes, públicas y privadas. De igual forma es académica asociada del Centro México del James Baker III de Rice University, y profesora externa del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). El tiempo que le queda libre, si le es posible, anda con sus perras y a caballo.

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