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Petróleo

OPINIÓN | Jeremy Legget | Respuesta al problema del petróleo de México y el muro de Trump

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¿QUÉ DEBE HACER SI SU PRODUCCIÓN DE PETRÓLEO ESTÁ EN DECLIVE Y EL PRESIDENTE DE SU PAÍS VECINO, QUE TIENE ABUNDANCIA DE HIDROCARBUROS, PARECE ODIARLO? LA RESPUESTA ES DESARROLLAR UNA ECONOMÍA BASADA EN ENERGÍA RENOVABLE LO MÁS RÁPIDO POSIBLE.

La caída en las reservas probadas de México en más de un tercio desde 2013 es una muy mala noticia. El país se secará en menos de nueve años si no hay nuevos hallazgos. La buena noticia es que, en el mundo actual, transitar a energías renovables rápidamente –incluyendo el transporte, donde se utiliza la mayor parte del petróleo– es eminentemente posible. Una gran transición global de combustibles fósiles a energía limpia está en proceso, a una mayor velocidad de lo que generalmente se piensa. Como consecuencia, aquellos que decidan continuar utilizando combustibles fósiles, aunque los tengan en abundancia, pronto tendrán problemas, pues nos dirigimos a un punto en que la mayoría del petróleo, gas y carbón resultarán innecesarios, les guste o no.
Una economía que transita rápidamente a energía renovable, como la que promuevo para México, puede mostrarle a una economía empecinada en los combustibles fósiles, como a la que aspira el Presidente Donald Trump, donde yace el futuro. México puede enfrentar la ignorancia de Trump con inspiración.
Un ejemplo. México puede construir su propio muro, hecho con paneles solares. Tal muro, de 6 metros de alto, a lo largo de toda la frontera, generaría más de 2 gigawatts. Sería una forma brillante de hacer dinero, haciendo burla de las minas de carbón sin sentido económico de Trump y sus endebles regiones de gas lutita (shale).
Donald Trump le teme a los migrantes mexicanos, a pesar de la gran contribución a su economía. Si él y su tribu quieren permanecer en el poder y seguir por la vía del carbón, México le estaría abriendo las puertas a migrantes estadounidenses calificados, atraídos a sus industrias de energías limpias, mientras las de Estados Unidos se marchitan.
Si se decide por acelerar su transición energética, México no estaría sólo. Incluso los productores de petróleo de Medio Oriente han hecho su elección. Dubái quiere que haya paneles solares en todos los techos para 2030. Abu Dabi pretende cesar sus exportaciones de petróleo antes de 2050. Los gobiernos locales en todo el mundo saben lo que se avecina. Más de mil ciudades tienen como meta alcanzar 100% de uso de energía renovable, algunas como Canberra esta misma década. En el mismo tenor, más de 80% de las mayores corporaciones globales tienen el mismo objetivo, y Google, por ejemplo, pudiera lograrlo este mismo año.
La nueva capacidad de generación de energías renovables superó a la de los combustibles fósiles por segundo año consecutivo en 2016. Esto gracias a que la energía solar y eólica ya son más baratas que cualquier otra forma de generación en muchos mercados, a veces por un amplio margen.
Los costos cada vez más bajos de las baterías y vehículos eléctricos aseguran el avance de esta “mega tendencia”, desplazando a los combustibles fósiles, no sólo en el sector eléctrico, sino en transporte.
Los inversionistas entienden cada vez más lo que se avecina y están comenzando a mover su dinero acorde a esto.
Algunas grandes empresas de energía también están haciendo caso a la advertencia. Gran parte de la industria eléctrica ha iniciado un giro de 180 grados en su modelo de negocio, cambiando la oferta de combustibles fósiles a la generación distribuida con renovables.
La industria de gas y petróleo, que registra trillones de dólares en deuda en su afán de mantener el statu quo, no puede estar muy atrás. Aún a 50 dólares el barril, las grandes petroleras no pueden cubrir sus costos. Algunos dicen que el shale estadounidense ayudará a salvarlos pero, contra las expectativas de la industria, dos de las tres principales áreas productoras, ya alcanzaron su máxima producción.
Mientras tanto, las tecnologías de energías limpias continúan su carrera acelerada, sorprendiendo aún a sus más fervientes seguidores – como yo – con la velocidad a la que sus costos se han reducido. Algunos gurús de Silicon Valley esperan que para 2030 toda la nueva energía generada sea solar y eólica, y todos los nuevos vehículos sean eléctricos.
Lo que estamos presenciando es un cambio total del sistema. Ha sucedido antes, cuando, en poco más de una década, el “coche sin caballos” reemplazó al carruaje tirado por caballos.
Este cambio de sistema es, en principio, capaz de cambiar la cara de la civilización de manera positiva. Las energías renovables tienen numerosas ventajas sobre los combustibles fósiles, desde la base hasta la cima de la escalera energética.
México puede ser uno de los líderes que marque el paso en esta transición global. De hecho, no tiene otra opción. De este futuro inevitable y otros temas relevantes se conversó en MIREC WEEK, realizado en mayo en la Ciudad de México.

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