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Pemex se abre al mercado… con un futuro incierto

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Ciudad de México, 14 de marzo de 2017 (Por Pedro Mentado Contreras).-Petróleos Mexicanos (Pemex) llega a su 79 aniversario inmerso en un intenso proceso de transformación que, ofrecen sus directivos, llevará a la empresa a ser competitiva, eficiente y rentable en un periodo de cuatro años. Los objetivos son reducir pérdidas, realizar alianzas y asociaciones con empresas privadas nacionales y extranjeras, y esperar que los precios del petróleo se recuperen.

Bajo la mirada de las autoridades, Pemex tiene unas finanzas estables y mejorables; sin embargo, reconocen que el mayor desafío financiero es la pesada carga de los pasivos, aun así confían en que la recuperación de los precios sea el factor para sanear ese pesado apalancamiento que arrastra la empresa.

Pero ante los ojos de los especialistas se observa una empresa quebrada financieramente desde hace cuatro años, que le costó a los mexicanos 432 mil millones de pesos en el último año o 600 mil millones de pesos por año en el periodo 2013-2015, y que busca sanearse para pagar esa pesada deuda histórica.

A los acreedores de la ahora Empresa Productiva del Estado no les preocupa la situación: la deuda de Pemex está respaldada por los recursos financieros del Estado y las calificadoras de valores dan por hecho que la calidad financiera de su deuda es igual que la de la deuda soberana; eso sí, advierten que si se degrada el perfil soberano –como sucedió a finales del 2016– automáticamente bajará el perfil de la petrolera mexicana.

A pesar de que hoy Pemex es todavía un gigante en la industria [Pemex Perforación y Servicios es la octava en el mundo, Pemex internacional es la sexta empresa en comercialización, Pemex refinación está dentro de las 20 primeras, Pemex logística es de las 10 más grandes] en adelante se empezará achicar. ¿Hasta dónde? No se sabe. Sin dinero y acotada por el propio marco constitucional, su futuro parece poco alentador.

En sus análisis, las calificadoras ven todavía a una empresa dominante y ponen énfasis en la pesada carga que le impone el Gobierno federal y que ya rebasa el 50% del Producto Interno Bruto (PIB), que es la variable para un ajuste en la calificación soberana y, para la misma petrolera, el mayor riesgo para el 2017.

Pemex estará bajo la lupa: se estará al tanto de los precios del petróleo, el saldo neto de la apertura del mercado petrolero, la evolución de las asociaciones y alianzas, los FarmOut, la producción de crudo y de cómo avanza el cumplimiento de las metas del Plan de Negocios 2017-2021.

Aunque la ruta de negocios para Pemex está trazada, el futuro genera dudas, pues la principal condición para lograr los objetivos es que el precio del petróleo crudo se recupere en los mercados internacionales; si eso no sucede, la viabilidad está comprometida junto con las finanzas públicas del Gobierno federal.

Las compañías internacionales estarán atentas para hacer negocios con Petróleos Mexicanos porque, aunque su condición financiera es precaria, a los ojos de los inversionistas es muy atractiva: tiene el conocimiento y la infraestructura, tiene tanques de almacenamiento de gasolinas, tubos y ductos, y un equipo de profesionales altamente capacitados… lo que falta es el dinero.

Pemex, la llamada “Joya de la Corona” y que hoy cuesta más de lo que genera, es para algunos un adolescente de 79 años al que hay que dejar crecer en un mar abierto; para otros es un enfermo en terapia intensiva que, si logra sobrevivir, quedará muy disminuido. Las autoridades, más optimistas, insisten en que esta etapa es la del renacimiento del nuevo Pemex.

–PARA LEER EL REPORTAJE COMPLETO, CONSULTE NUESTRA EDICIÓN 155, MARZO DE 2017.

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