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¿Qué profesiones demandará el sector energético en 10 años?

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La transformación del sector requiere de 137 profesiones que han sido identificadas como claves para cubrir las brechas de capacidad técnica en los próximos 10 años; de éstas, 87 se ubican en el área de hidrocarburos y 50 en la generación de electricidad.

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El sector necesita 135 mil especialistas: 80% de perfil técnico y 20% de nivel superior y posgrados

(Ciudad de México, lunes 16 de mayo de 2016. Autor: Pedro Mentado Contreras).- La situación de crisis que vive el sector energético nacional retrasa pero no cancela el plan para la formación de recursos humanos o la investigación y desarrollo en esta área. Incluso, coinciden expertos, el entorno adverso ayudó a que la irrupción de la Reforma Energética no se convirtiera en una crisis de mano de obra especializada.

La Secretaría de Energía (Sener) expuso que se necesitaban 135 mil especialistas para afrontar el reto de la transformación sectorial en los próximos cuatro años. Y aunque es un escenario que podría estar rebasado en tiempo, la necesidad de recursos humanos es real en el mediano y largo plazos.
Los consultores y abogados, y los financieros especializados –que entiendan las nuevas reglas del juego– son una necesidad recurrente en este momento. Los primeros para evaluar las condiciones de los negocios que ofrece el sector energético mexicano y los segundos para evaluar la rentabilidad de los mismos, tanto en la industria petrolera como en la eléctrica.

La demanda de ingenieros y técnicos especializados también está en camino con las primeras adjudicaciones en las tres licitaciones de la Ronda Uno y una cuarta en proceso; los proyectos de expansión en la infraestructura de gas natural y la apertura del mercado del transporte y la comercialización de combustibles, así como la Primera Subasta de Electricidad de Largo Plazo, son otros nichos de demanda de profesionistas especializados.

El Gobierno federal, de la mano de la Sener y el Programa de Formación de Recursos Humanos del Sector Energético, trabaja en la infraestructura de centros de investigación y desarrollo de energías eólica, solar, geotérmica, biocombustibles y del océano, ademas de otras iniciáticas para promover el conocimiento del sector petrolero y electricidad.

Leonardo Beltrán Rodríguez, subsecretario de Planeación y Transición Energética de la Sener, lo pone en blanco y negro: la apuesta del Gobierno federal es invertir en el desarrollo de talento mexicano y en la multiplicación de empresas que impulsen la innovación y el desarrollo de tecnología, que permitan hacer más competitivos al sector petrolero y al sector electricidad en el largo plazo.

–¿Cuál es el tiempo para tener los resultados?
–El sentido de urgencia de la Reforma Energética y la falta de recursos humanos especializados hizo que el Gobierno federal pusiera el tema con alta prioridad. Sin embargo es un proceso que normalmente se lleva una década en el proceso y no menos. Hay capacidades técnicas que mínimo se desarrollan en cinco años.
La transformación del sector energético pone en la mesa la necesidad de 137 profesiones que han sido identificadas como claves para cubrir las brechas de capacidad técnica en los próximos 10 años; de éstas, 87 se ubican en el área de hidrocarburos y 50 en la generación de electricidad, tanto con energía renovable como con eficiencia energética.
Hoy la oferta académica se mueve a dos ritmos: las necesidades urgentes, que se están llenando con posgrados, especializaciones, diplomados, maestrías, y además en la parte estructural, donde las universidades están abriendo nuevas carreras.
En lo inmediato, el reto es cómo complementar a los ingenieros que requieren conocer de derecho, regulaciones y negocios, y a los profesionales de negocios o finanzas que requieren conocimientos de ingeniería; en este cruce está el gran reto.
Recursos humanos al largo plazo
La formación de recursos humanos y la investigación y desarrollo en el sector energético es una decisión y un plan de mediano y largo plazos, que no se altera por un entorno de caída de precios internacionales de petróleo y una desaceleración económica mundial.
Una situación extraordinaria no puede limitar una estrategia de 10 años, explica Leonardo Beltrán Rodríguez, líder de Planeación y Transición Energética en la Sener.
“El entorno no cambia el plan para desarrollar el talento mexicano, el entorno tiene efectos comerciales pero en términos de la estrategia –tanto de la oferta de capital humano como de la demanda y los elementos de investigación y desarrollo que harán más competitivo al sector– no hay cambios.
“La apuesta del Gobierno federal es invertir en el desarrollo de talento mexicano y en la multiplicación de empresas, que impulsen la innovación y el desarrollo de tecnología, que permitan hacer más competitivos a los sectores petrolero y de electricidad en el largo plazo”, plantea.
La implementación del programa de formación de recursos humanos, dice el funcionario federal, ha tenido éxito en la inversión para la formación y desarrollo de talento; también en el robustecimiento de la infraestructura educativa y en la vinculación con el sector privado para facilitar el desarrollo de nuevas líneas de negocio, de producto en términos comerciales o en proyectos de investigación, que eventualmente se convertirán en tecnología que haga más competitivo al sector.
Nueva infraestructura
En los últimos dos años, el Programa para la Formación de Recursos Humanos del Sector Energético tiene avances importantes en diferentes rubros, dice Beltrán Rodríguez. Por ejemplo, explica, en lo relacionado con proyectos de investigación y desarrollo –además del Centro Mexicano de Innovación en Energía Eólica, el Solar y el Geotérmico– se lanzó uno en Biocombustibles y el otro en Energías del Océano, que consolidan las instituciones académico científicas, y suman participantes del sector privado y estudiantes interesados en estos temas.
En la parte de proyectos de fortalecimientos institucional, añade, también se tienen varios esfuerzos. Recientemente, la Sener presentó el programa de Laboratorio Binacional con EU, que está liderando el Tecnológico de Monterrey, iniciativa que pretende invertir y desarrollar 10 cursos masivos en línea, y que desarrollará lo que denominan como Teatros de Decisión, que son espacios donde se pueden analizar temas política pública con herramientas tecnológicas.
Entre esas actividades se hacen ejercicios de modelación matemática que permiten identificar los impactos que puedan tener en diferentes rubros del sector energético. La capacitación y formación que se estima tener en un primer momento podría alcanzar hasta 15 mil estudiantes en estos cursos masivos y en línea.
Adicionalmente, plantea el funcionario, hay varias iniciativas que tienen que ver con cómo construir un ambiente conducente para incursionar en el sector energético, tanto en niños de educación primaria como de secundaria y jóvenes de preparatoria. Por ello, dice, se tiene una iniciativa llamada “Ciencias para Compartir”, que justo apoya a estos niveles educativos para que a participen en el sector.
Otra iniciativa, destaca, se centra en la planificación de la fuerza laboral. “En línea tenemos desarrollado estos esquemas que nos permiten entender cuál es la prospectiva de oferta laboral, cuánta gente va estar disponible en especialidades técnicas en el sector, cómo va ser la demanda específica por subsectores –tanto en el subsector hidrocarburos como en el eléctrico– que ya incluyen todas las tecnologías de los centros mexicanos de innovación”, explica.
Reconvertir el talento mexicano
En este momento, el mercado laboral tiene necesidades técnicas que solventar y hay algunos retos operativos que enfrenta el sector. Para eso, dice el Subsecretario Beltrán, se requieren cursos rápidos, diplomados o especialización, que permitan a la gente adquirir el conocimiento para atender necesidades inmediatas.
“En otra línea, hay esquemas de mediano y largo plazo que tiene que ver con una carrera profesional: la maestría y el doctorado; los usuarios y la gente que está requiriendo este tipo de talento incursiona en ambas rutas, tanto en corto plazo, con los cursos cortos, como en el mediano y largo plazos, con la gente que eventualmente ésta formándose en el extranjero y regresará a México.
“Hay muchos ejemplos de lo que hacen las empresas: hay algunas que están impulsando a estudiantes mexicanos a que vayan hacer pasantías o servicios sociales en el verano, para identificar a los talentos que se están formando, identifican a los que tienen un mejor perfil para incursionar en las actividades de la empresa”, explica.
–¿Hay oportunidad para cualquier persona en México?
–Sí. Con el Programa Estratégico de Recursos Humanos ésta abierta la posibilidad a cualquier mexicano que quiera incursionar en el sector energético y que sea aceptado en algún programa de calidad nacional o en el extranjero, el Gobierno mexicano dote los recursos para poder apoyar a cualquier interesado en hacerlo.
–La experiencia en este sector es fundamental. ¿Cómo enfrentar ese reto?
–Es un esfuerzo que se hace para trabajar en conjunto y en paralelo, en conjunto se han formado consorcios donde participan la UNAM [Universidad Nacional Autónoma de México] y el IPN [Instituto Politécnico Nacional] junto con otros socios del sector público y privado, o como el más reciente consorcio formado por el ITESM [Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey] junto con el Tecnológico Nacional y algunos otros socios, también para desarrollar una iniciativa tanto de fortalecimiento de la infraestructura educativa y de investigación, como formación y desarrollo de recursos humanos.
Aunque es cierto que ahorita se están formando muchos programas y hay la oportunidad de atraer mayores números de profesores, también lo es que el sistema educativo mexicano es muy robusto.
La estrategia que se está siguiendo es desarrollar programas que permitan entrenar y reconvertir a especialistas que hoy están incursionando en otro sector y poder hacerlo con un curso de especialización en el sector energético. Por ejemplo, a un ingeniero en sistemas que trabajaba para la industria automotriz se le pueden dar cursos de capacitación o especialización para trabaje para el sector hidrocarburos o el de electricidad.
Un proceso de una década
La Reforma Energética es un parteaguas para el país, donde todo el sector [petróleo, electricidad, gas, transporte, renovables] cambian y de un mercado totalmente cerrado, ahora tenemos un mercado parcialmente abierto y en transición, dice Alejandro Ibarra Yúnez, director de la Especialidad en Administración Energética del EGADE del ITESM.
De acuerdo con los requerimientos que calcularon la Secretaría de Energía (Sener) y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) se requerirán al menos 135 mil especialistas en empleos directos, donde el 80% son de perfil técnico y 20% de nivel superior y posgrados, es decir expertos en energía en todas sus acepciones en la parte profesional.
El entorno de desaceleración económica mundial y la caída de los precios internacionales del petróleo está favoreciendo al retardar un poco la demanda de recursos humanos, con lo que se está ganando tiempo para acomodar todo el capital humano que requieren las industrias petrolera y eléctrica, dice Ibarra Yúnez.
Sin embargo, expone, “hay que entender que son procesos de largo plazo. Por ejemplo, en el caso de Estados Unidos y las reformas que ocurrieron al finales de los noventa, le tomó entre 10 y 12 años acomodar un nuevo mercado maduro, y nosotros lo queremos hacer en tres años. Hay que reconocer que es un proceso más o menos largo, y que esto no se puede construir de la noche a la mañana”.
En la parte del perfil técnico, dice, la urgencia es mucho más crítica porque hay menos universidades y menos instituciones que están ofreciendo programas para técnicos en petróleo, gas, soldaduras, plataformas, construcción, entre muchas otras profesiones.
En términos del nivel superior y posgrados, que son como unos 27 mil profesionistas, existen alrededor de 6 mil 600 becarios del Conacyt cursando programas directamente relacionados con energía, aunque el especialista reconoce que todavía hay pocos becarios en el extranjero porque apenas se está abriendo el mercado laboral.
Por el lado de las empresas, los requerimientos más urgentes se han aflojado un poco porque se está viviendo una economía con una tasa de crecimiento bajo: “ganamos tiempo en ese sentido, pero la necesidad solamente se pospone”, afirma Ibarra.
Déficit en petróleo; electricidad, casi cubierto
En términos de la Ingeniería Petrolera y todas sus especialidades relacionadas, los requerimientos de recursos humanos serán especialmente acuciosos en un par de años, hacia el 2018, donde estarán presentea ya las empresas internacionales y el resto de las privadas coparticipando con Pemex, sus subsidiarias y filiales, en un mercado abierto, donde se requerirán recursos humanos capacitados.
Por el lado de los requerimientos de expertos en conocimiento de energía eléctrica, Alejandro Ibarra considera que en este momento estamos bien parados. Aunque en el caso de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que se partió en pedacitos, los requerimientos son muy atomizados; es decir, hay muchas empresas de la CFE Generación –ahora son seis–, por segmento de servicio, las de transmisión y también las 16 divisiones de distribución.
“A eso se suma el mercado, entonces, los requerimientos de energía eléctrica, que están más o menos bien cubiertos, porque el sector estaba más abierto a que muchas universidades e instituciones podían proveer especialistas en Ingeniería, pero en donde yo veo que hay más requerimientos de conocimientos nuevos son en los mercados de gas y de petróleo.
–¿Es la demanda de energías renovables?
–Hay una apuesta por energías renovables, pero independiente de la apuesta de la Ley de Industria Eléctrica, por ejemplo, la Ley de Hidrocarburos, está la Ley de Transición Energética que es mucho más reciente… pero obviamente que hay una amplísima necesidad de inversión en energías renovables, ya que México le está apostando a tener un estándar de energías renovables para el 2025 de 35% y ahorita tenemos 17%, están naciendo empresas de energías renovables cada día.
–¿La experiencia es clave en el sector?
–Tenemos un fenómeno en este momento con la separación vertical de la CFE y de Pemex: muchos cuadros con gran experiencia están dejando esas empresas, ese capital humano me temo que lo estamos perdiendo, por lo que debemos de ser muy cuidadoso en no dejarlo ir.
Hay una pérdida de capital humano que es preocupante y, por otro lado, ésta la presión de renovar cuadros en estas empresas y todos los nuevos permisionarios, que solamente en el 2015 crecieron con los permisos de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) en alrededor de 600 nuevas empresas. Entonces, es claro que hay presiones por mejores cuadros de capital humano.
Mercado por regiones: necesidades técnicas y legales
Tradicionalmente los requerimientos petroleros de Ingeniería en el Golfo de México han sido y están cubiertos por la UNAM, el Politécnico, el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del IPN y algunos tecnológicos regionales.
Pero ante la necesidad apremiante de capacitar y habilitar nuevas capacidades, hay iniciativas, como la del Tecnológico de Tampico, que hace poco hizo un posgrado en Ingeniería Petrolera.
Algunas universidades del Bajío mexicano están arrancando programas de Derecho Energético. Lo mismo sucede en la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y en la Universidad del Valle de México (UVM), donde ya hay un posgrado en Derecho Energético que no se tenía en la oferta educativa, porque no existía la demanda requerida.
En la parte de energías renovables, por ejemplo, en las universidades de Sonora y Chihuahua, en la Del Valle de México y en el Tecnológico de Monterrey se ofrecen posgrados en Negocios de Energías Renovables o Energías Limpias.
En Guadalajara, Jalisco, la Universidad Panamericana (UP) y el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) abordan ya el tema de la energía en sus programas.
La oferta educativa se está moviendo a varios ritmos, explica Director de la Especialidad en Administración Energética del EGADE del ITESM. Las necesidades urgentes se están llenando con posgrados, especializaciones, diplomados, maestrías, y en la parte estructural las universidades están abriendo carreras.
Por otro lado, la Secretaría de Energía junto con el Conacyt plantean y trabajan en la necesidad de recursos humanos en el largo plazo y están poniendo fondos para desarrollar programas de niveles licenciatura y técnico.

Las 87 profesiones críticas en petróleo

El entorno extraordinario que vive el sector petrolero lo sitúa como el que presenta los mayores desafíos técnicos en los próximos 10 años, por lo que la mano de obra y los nuevos cuadros tendrán que adaptarse a las nuevas tecnologías, para adquirir la formación y la experiencia en la industria.
De acuerdo con la Prospectiva de Talento del Sector Hidrocarburos, realizado por la Secretaría de Energía, hay 87 ocupaciones que han sido identificadas como clave para cubrir las brechas de capacidad técnica del sector en la próxima década.
En el corto plazo, la industria mexicana de hidrocarburos enfrentará deficiencias a lo largo de los tres segmentos de la cadena de valor. Cuarenta y cuatro ocupaciones han sido identificadas como clave para hacer frente a estas carencias técnicas.
El segmento upstream presentará brechas de capacidad técnica asociadas con el proceso de exploración y evaluación, independientemente del método de recuperación utilizado; en el midstream, en los procesos de transporte y almacenamiento de hidrocarburos, y en el dowstream, las necesidades se identifican con la refinación y la distribución y la venta minorista; en los dos últimos segmentos la gran necesidad se dará en el corto plazo.
Las profesiones que destacan el arranque del proceso de transformación de la exploración y la producción son 20, entre las que destacan: los ingenieros de yacimientos, geocientífico, de procesos, de perforación, de producción, ambiental y el especialista de campo.
En el proceso de transporte y almacenamiento de gas, las necesidades están asociadas a los subprocesos de mantenimiento y seguridad, y la construcción de ductos, donde destacan 17 ocupaciones clave, entre ellas: los ingenieros de procesos, de instrumentación, eléctrico y otros. Sin embargo, muchas de las habilidades técnicas requeridas para estas ocupaciones pueden ser desarrolladas por el capital humano existente en el segmento con alguna especialización certificada.
En el proceso de la refinación, la clave está en el procesamiento de crudos pesados y extrapesados; las ocupaciones asociadas a la actividad, como el operador de la refinería, tendrán que adaptarse a la utilización de nuevas tecnologías, como la planta de coquización de petróleo crudo.
La fuerza de trabajo requerirá experiencia y conocimientos específicos para la coquización, el mantenimiento y seguridad, el medio ambiente en los procesos de refinamiento, así como en la distribución y venta al por menor. Para cubrir las brechas se identificaron 17 ocupaciones, entre ellas: ingenieros mecánicos y eléctricos, técnicos, supervisores y planificador de mantenimiento e ingeniero de seguridad y salud.
Según el estudio –que fue encargado a la consultoría Deloitte Consulting Group, SC– a mediano plazo, un periodo de dos a cinco años, se tienen identificadas 31 ocupaciones como clave; en su mayoría son nuevas operaciones en el upstream, por lo que se necesitará adquirir la mayoría de las habilidades casi desde 0 para 23 especializaciones muy específicas.
Por ejemplo, la producción de los recursos no convencionales de la zona de Chicontepec requerirá capacidades técnicas muy específicas: la baja permeabilidad del depósito combinado a la alta viscosidad del hidrocarburo en la región requerirá el uso de la fracturación hidráulica y métodos de recuperación térmicos. En este tipo de operaciones se requiere experiencia y conocimiento sólido en la producción de vapor, la inyección y la gestión.
Las instituciones académicas mexicanas tendrán que ofrecer los programas adecuados para certificar a estos profesionales que aseguren que pueden operar de manera segura y eficiente. Esto también aplica para la fractura hidráulica, que necesita un conjunto de las habilidades técnicas con el tratamiento del agua, como la recolección y análisis de muestras, la interpretación y el ajuste de los procesos de acuerdo a los resultados de laboratorios para el agua.
El segmento midstream presenta importantes oportunidades para el desarrollo de la infraestructura y la tecnología en torno a la licuefacción de gas; aunque no se necesita un alto de especialización, se suman algunas capacidades técnicas, por ejemplo el ingeniero ambiental, el de instrumentación, el de control de proceso y el operador de procesos de planta.
En el segmento downstream, la atención se centrará en el desarrollo de instalaciones de cogeneración, el proceso de refinación y la gestión de residuos; en esta etapa el ingeniero en energía será clave para seleccionar el método más adecuado y gestionar el equipo requerido para las instalaciones de cogeneración.

Los retos más grandes en aguas profundas

En el largo plazo se espera que sólo el segmento upstream presente nuevas brechas de capacidad técnica, que estarán asociadas a los procesos de perforación y terminación, y la producción del pozo en las operaciones en aguas profundas.
Las aguas profundas es uno de los tema que se le complican a México por la escasa experiencia en este tipo de actividades. La complicación empieza con la misma preparación del terreno para ser perforado, así como la terminación y la gestión eficiente y sostenible de las operaciones de extracción.
Pero el verdadero reto es cuando se empieza trabajar en condiciones de alta presión y de alta temperatura debido a las especificidades de perforación en aguas profundas y los tirantes de agua de más de mil metros de profundidad, por lo que obtener experiencia internacional de otros jugadores de aguas profundas y las capacidades técnicas para la gestión de las plataformas semi-sumergibles sólo pueden ser aprendidas en la operación del día a día.
Los desafíos de las aguas profundas requerirán el desarrollo de 12 ocupaciones clave, aunque unas ya conocidas como: ingenieros eléctrico, ambiental, geocientífico (geólogo, geofísico, petrofísico), de perforación, de salud, de seguridad, de lodos, además del diagrafiador de lodos, todas ellas ocupaciones aplicadas en condiciones de alto riesgo.
La lista se cierra con las nuevas ocupaciones: el ingeniero de finalización en aguas profundas, superintendente de perforación en aguas profundas, ingeniero de tubería upstream en aguas profundas, ingeniero marino, ingeniero en confiabilidad, gestor de instalaciones y director de logística y gestión en la cadena de abastecimiento.
Los 50 expertos en renovables y eficiencia energética
En la industria eléctrica, la generación de electricidad con energías renovables y la eficiencia energética conlleva retos técnicos para alcanzar el objetivo del 35% de la producción total nacional de electricidad a partir de energías limpias para el 2024.
De acuerdo con la Prospectiva de Talento del Sector de la Sustentabilidad Energética, realizado por la Sener, en un escenario de 10 años la cadena de valor de la industria de la electricidad destaca 50 profesiones críticas, que será necesario generar en las empresas y las universidades para cerrar las brechas técnicas de los recursos humanos y enfrentar el desarrollo de tecnología y las cadenas de valor.
En México se han identificado cinco áreas de oportunidad con alto potencial para la generación de energía renovable en la próxima década: energías solar, eólica y geotérmica, así como bioenergía y las pequeñas hidroeléctricas.
Los proyectos inician con la valoración de la viabilidad de un proyecto y terminan en su fase de operaciones, que incluye los siguientes procesos: factibilidad, ingeniería, compras, construcción, puesta en marcha, y operación y mantenimiento.
La etapa de factibilidad para el desarrollo de generación de energía significa el mayor reto para todas las fuentes de energía: representa casi el 50% de todas las ocupaciones claves en los procesos y en su mayoría son ingenieros.
Las necesidades van desde técnicas –como la medición de potencial energético en alguna región– hasta las posiciones administrativas, tales como abogados ambientales, consultores ambientales y analistas financieros.
Gerente de procurement –compras– es el proceso con el segundo mayor capital humano especializado requerido, pues alcanza casi 20% relacionado con la generación de energía renovable. Esto se explica porque la mayoría de los equipos clave requeridos para la generación de energía son importados de otros países.
En la lista aparecen otras ocupaciones claves que se tendrá que desarrollar: especialista en evaluación de potencial energético, ingeniero de diseño de sistema de planta, electricista especializado en líneas de alta tensión e ingeniero de commissioning.
Pero también están las especializadas por tipo de energía renovable. Por ejemplo en la energía eólica se ubican el científico atmosférico, el meteorólogo y el ingeniero de puesta en marcha; en la producción de electricidad geotérmica: el geoquímico, el geólogo, el geofísico, el desarrollador geotérmico y hasta un ingeniero de perforación; las hidráulicas a pequeña escala necesitan hidrólogos y la producción con biomasa gerentes de suministro.
En el tema de la eficiencia energética, que busca principalmente evitar el desperdicio de energía y sacar el mayor provecho de la energía disponible, hay cuatro sectores relevantes para ahorrar electricidad: las redes inteligentes –medidores inteligentes–, la generación distribuida de energía, edificios verdes, cogeneración y motores eficientes.
En total son 32 ocupaciones críticas. La ingeniería es la ocupación clave en la eficiencia energética con más del 50% de todas las especialidades identificadas en todos los procesos; mientras que la construcción y las operaciones y el mantenimiento se colocan en segundo con el 16% y con la mayor cantidad de capital humano especializado requerido en cada una de esas áreas.
Los retos en los edificios verdes abren, además, oportunidades no sólo en la construcción de edificios con una mayor eficiencia energética, sino en la modernización de edificios que ya existen y que pueden ahorrar energía al modernizar los sistemas que ya existen y que no son ineficientes.
La eficiencia en edificios es una de las áreas con mayor necesidad de recursos humanos, con 21 profesiones críticas y en donde destacan: el ingeniero en energía, el consultor de edificios sustentables, ingeniero de envolturas de edificios, el diseño de HVAC, el diseño de iluminación, la selección de materiales y el modelado energético.
La profesiones típicas, pero que necesitan una especialización, son: administrador de proyecto, arquitecto/planeador urbano, supervisor administrador de construcción, ingeniero en servicios de construcción, ingeniero físico, ingeniero mecánico e ingeniero estructural.
En las redes inteligentes, que tienen que ver con lo medidores inteligentes, si bien la instalación no representa un problema técnico la operación sí trae varios retos que afrontar, y se relacionan con sistemas de información capaces de procesar los datos transferidos por los medidores inteligentes.
El mayor volumen de datos recolectados por la empresa también requiere ocupaciones, tales como arquitectos y administradores de bases de datos para poder analizar los datos e identificar cualquier discrepancia posible, y la seguridad de los datos es una de las principales preocupaciones para el despliegue de las redes inteligentes.
Las redes inteligentes es el segundo segmento por número de ocupaciones críticas, y entre ellas están: el desarrollo de software, el especialista en soporte tecnológico, el ingeniero en sistemas, el arquitecto de bases de datos, el especialista riesgos y seguridad cibernética, el especialista en seguridad TIC y el administrador de bases de datos.

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