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Opinión

Réquiem por la energía nuclear

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EL AVANCE TECNOLÓGICO DE LAS RENOVABLES HAN COLOCADO LA PUNTILLA A LA ENERGÍA NUCLEAR, LOS INVERSIONISTAS SE REHÚSAN A INVERTIR EN PROYECTOS DE TAL MAGNITUD QUE ADEMÁS PRESENTAN ATRASOS NOTABLES.

La obra póstuma de Wolfgang Amadeus Mozart fue un Réquiem, género musical para las composiciones de misas de difuntos, que lleva el catálogo K626 (Köchel-Verzeichnis) dado que su clasificación no se registró en opus. Bach y Schubert son los otros dos grandes músicos con clasificación diferente, BWV (Bach-Werke-Verzeichnnis) y D (Deutsch por su compilador Otto Erich Deutsch), pero suficiente de cultura musical que los temas energéticos son lo nuestro.

Como a cualquier ingeniero eléctrico la tecnología nuclear siempre me cautivó: producen la energía eléctrica más económica, limita la dependencia de los hidrocarburos, da fortaleza al sistema eléctrico, no emite CO2 y en si mismas son una proeza técnica. Más de 420 plantas han sido construidas a nivel mundial y países como Francia suministran más del 80% de su consumo a partir de ésta tecnología. Desgraciadamente los accidentes de Three Mile Island en Estados Unidos, que constituyó la primera alarma y realmente no causó ningún problema, fue seguido por Chernobyl, ése sí una verdadera tragedia y reflejo de la opacidad soviética, para tener su corolario con Fukushima en Japón.

A estos acontecimientos se sumaron tres problemas adicionales. El primero, externo, la disminución del costo tan acelerado de las energías renovables robándole el mercado de libre de CO2 a la nuclear; el segundo, interno, los atrasos en las entregas y problemas de construcción. Estos llegan a cifras escalofriantes: en Southern, en EU, más 3 mil millones de dólares (mmd) y en Scana, también cruzando el río Bravo, más de 5 mmd. Finalmente, la revolución del gas de esquisto que hizo que los ciclos combinados tuviesen costos sumamente bajos de producción con una complejidad técnica mucho menor.

Como consecuencia de estos hechos recientememte Westinghouse, ahora propiedad de Toshiba, se acogió a la ley de protección de quiebras, conocida en EU como Capítulo 11 (Chapter 11). El problema es de una enorme magnitud para Toshiba que ha reservado ya 10 mil millones de dólares y ha puesto a la venta una de las la joyas de la corona del consorcio: las memorias electrónicas.

Pero debemos de considerar: ¿quién es, o quizá más correctamente era, la compañía fundada por George Westinghouse? Sin lugar a duda una de las empresas a las que le debemos una buena parte del avance tecnológico que disfrutamos. Crearon junto con Nikola Tesla, quien abandonó Edison General Electric al no cumplir el inventor de la lámpara incandescente sus compromisos de pago, la corriente alterna que transformó al mundo.

Instalaron primera línea de transmisión comparable con las actuales para llevar a Nueva York la energía de las cataratas del Niágara, quebraron a Edison, y su empresa se transformó en GE, perdiendo el apellido. En más de cien años han aportado innumerables avances tecnológicos pero en particular en la energía nuclear: crearon el primer reactor nuclear, en 1957 y más de la mitad de las plantas funcionan con su tecnología. Ahora han desarrollado un reactor nuclear modular, el AP1000, que promete disminuir los costos pero está por verse. Pero no todo son los inventos los ingenieros, a nivel mundial, estudiamos y nos formamos con libros de Westinghouse.

De hecho son la Biblia del sector, el Transmission&Distribution, contiene la totalidad de lo que un profesional necesita para su labor en ésta área. En el sitio de subastas eBay las primeras ediciones superan con facilidad los 3,000 dólares. Todo lo anterior crea un aura de invencibilidad que sin duda pesó a Toshiba al tomar la decisión de su compra.

¿Era previsible esta debacle? Creo que no y analicemos los hechos: Toshiba compró a la empresa en el 2006 por 5.4 mmd, el Gobierno estadounidense otorgó apoyos generosos, el gas y petróleo no representaban un problema para competir, la energía eólica apenas iniciaba y la fotovoltaica tenía costos aproximadamente 10 veces más altos que en la actualidad. Aunemos que los embargos petroleros estaba aún en la memoria y el atentado a las torres gemelas en Nueva York, muy reciente, aunando un impulso a depender menos de los hidrocarburos. El gas de esquisto existía pero la ruptura hidráulica ni siquiera se mencionaba. Y en 1990 ABB había comprado la división de transmisión y distribución de Westinghouse con un buen éxito.

Para complicar aún más, las empresas eléctricas seguían, y siguen, hablando de invertir en plantas nucleares. Sin irnos más lejos nuestro PRODESEN [Programa de Desarrollo del Sector Eléctrico Nacional] contempla varias instalaciones: tres con una potencia de unos 5 mil MW. Analizando el escenario que vieron los japoneses hace 12 años vuelvo a pensar que fue una decisión bien razonada.

Las lecciones de esta debacle son muy ilustrativas y más para un país como el nuestro. No olvidemos que la magnitud de estas corporaciones se asemeja más a un Estado que a una empresa. En primer lugar resulta imperativo diversificar la matriz energética ya que actualmente dependemos en exceso del gas; los recursos hídricos, la geotermia y la cogeneración son áreas de oportunidad. Continuemos, en segundo sitio, con la absoluta necesidad de desacoplar el crecimiento económico del incremento en la demanda que sólo se logra con eficiencia energética: el mejor watt es el negawatt. En tercera instancia contar con un PRODESEN ajustado a la realidad que refleje fielmente lo que se va a llevar a cabo para poder planear a largo plazo. Cuarto, y muy importante, crecer y reforzar el sistema de transmisión para poder aprovechar el potencial que tenemos de energías renovables, de otra manera no hay forma de aprovechar las oportunidades que nos da nuestro entorno. Finalmente aprovechar la flexibilidad que dan las tecnologías de redes inteligentes, conocidas comúnmente como smart grid, para poder operar el sistema con menores restricciones.

La energía nuclear nos acompañará aún por varias décadas pero sus mejores años han pasado y debemos adaptarnos a la nueva realidad. RIP.

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SOBRE EL AUTOR:

Ideas con Brío

Es Ingeniero Eléctrico. Coautor del libro Calidad de la Energía, socio de APQ en Estados Unidos [www.apqpower.com] y del Grupo Arteche. Presidente de la AMESCO. Combina su afición al vino con la comercialización en Vinsanto [www.vinsanto.com.mx].

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