x

Rostros De Poder

Rick Perry, el texano que no cree en el cambio climático, es el titular de Energía

TwitterFacebookWhatsAppLinkedIn

Rick Perry, quien fue Gobernador de Texas entre 2000 –cuando sucedió a George W. Bush– y 2015, y quien alguna vez propuso eliminar el Departamento de Energía si era electo Presidente de Estados Unidos, es el hombre al que Donald Trump le ha confiado el cargo de Secretario de Energía.
El ex mandatario texano, estado rico en petróleo, fue candidato a la primaria republicana aunque rápidamente tiró la toalla. Después de este retiro, Perry apoyó al Senador Ted Cruz y había calificado a Trump de “cáncer para el conservadurismo”, aunque su nombre fue regularmente citado por los medios entre los posibles candidatos para la cartera de Energía.
De hecho, y en una enorme contradicción, su campaña para la candidatura del Partido Republicano a la Presidencia en 2012 se fue a pique durante un debate con otros precandidatos en Michigan –el 11 de noviembre de 2011–, cuando no fue capaz de nombrar uno de los tres departamentos que pretendía eliminar de ser elegido Presidente.
Irónicamente, del que se olvidó fue el Departamento de Energía, del que es ya titular desde el pasado 20 de enero.
El Departamento de Energía que ahora dirige Perry es un organismo donde más de un tercio de sus 32 mil 700 millones de euros (32 mil 500 millones de dólares) de presupuesto se destina al mantenimiento de bombas atómicas en Estados Unidos y a la lucha contra la proliferación nuclear fuera del país.
Otros 8 mil 200 millones de euros van a la investigación de energías renovables, aunque ahora la continuidad de ese programa es incierta, ya que Trump ha calificado el calentamiento global de “un concepto creado por los chinos para hacer que la industria de EU no sea competitiva”, y el propio Perry, quien procede del estado que produce más petróleo en la Unión Americana –1.2 millones de barriles diarios, más que Libia– ha calificado el cambio climático de “invención”.
La designación de Perry afianza la preferencia de Trump por personas cercanas al sector petrolero. El magnate inmobiliario nombró como Secretario de Estado a Rex Tillerson, jefe del gigante petrolero Exxon Mobil y próximo al Presidente ruso Vladímir Putin. También designó responsable de la agencia medioambiental a Scott Pruitt, Fiscal general de Oklahoma y quien tiene muy buenas relaciones con la pujante industria energética de ese entidad.
Trump planteó en el comunicado donde anunció el nombramiento del texano como titular de Energía que Perry creó “un clima empresarial que produjo millones de nuevos empleos y menores precios de la energía en su estado, y traerá la misma estrategia a nuestro país en su totalidad como Secretario de Energía”.

Perry y sus polémicas

James Richard Perry nació el 4 de marzo de 1950 en Paint Creek, Texas. Contrario al intervencionismo estatal, Perry convirtió a ese estado en un contrapoder frente a Washington, enfrentado constantemente a las iniciativas del ahora ex Presidente Barack Obama y con una postura cambiante en inmigración en un estado con un 40 % de población hispana.
Si en 2001 apoyó la “Texas Dream Act”, una Ley que permite a indocumentados el acceso a la Universidad en condiciones ventajosas, antes de dejar el cargo militarizó la frontera con México en una de las mayores crisis migratorias de los últimos años.
Perry también fue artífice del llamado “milagro texano”: regada por los altos precios del petróleo, la economía del estado de la estrella solitaria despuntó en creación de empleo y atracción de empresas mediante estímulos fiscales durante su gobierno.
Pero su carrera no ha estado
exenta de sobresaltos.
El 15 de agosto de 2014, Rick Perry fue acusado por un jurado del condado de Travis, Texas, a raíz de una investigación para saber si retuvo millones de dólares de la oficina del Fiscal de distrito. El gran jurado acusó a Perry, entonces de 63 años, de abusar de sus funciones oficiales, un delito de primer grado, y la coacción de un funcionario público.
El Fiscal especial pasó meses interrogando a testigos y acumulando pruebas de que Perry quebrantó la Ley cuando prometió públicamente que negaría la asignación de 7.5 millones de dólares en dos años a la unidad de integridad pública, que dirige la Fiscal Rosemary Lehmberg, del condado de distrito de Travis.
También se le considera un hombre de mano dura y como el campeón de la pena de muerte entre los gobernadores y ex gobernadores de Estados Unidos.
De hecho, en la más reciente carrera presidencial que concluyó el 8 de noviembre pasado, varios de ellos, todos republicanos, promovieron la pena de muerte en su plataforma electoral y desde el gobierno propiciaron numerosas ejecuciones.
Jeb Bush supervisó 21 ejecuciones en Florida entre 1999 y 2007, Mike Huckabee 16 en Arkansas entre 1996 y 2007, Jim Gilmore 37 en Virginia entre 1998 y 2002, mientras que John Kasich lleva 11 en Ohio desde que asumió en 2011.
Bobby Jindal, Gobernador de Luisiana, también supervisó una ejecución en 2010 y se ha mostrado partidario de la pena de muerte para los “crímenes más graves”, aunque el que tiene el récord es precisamente el ex Gobernador Rick Perry, quien supervisó 279 ejecuciones en Texas.

TwitterFacebookWhatsAppLinkedIn
[fbcomments]
TwitterFacebookWhatsAppLinkedIn